Viaja a Bután, el reino más feliz del mundo

El reino más feliz del mundo es probablemente también el más desconocido en el mundo occidental. Nuestras sociedades, impulsadas por el consumismo tras el fin de la segunda guerra mundial, han generado un ritmo de vida marcado por las agujas del reloj y el crecimiento económico. Así pues, consideramos que los Estados Unidos de América son la primera potencia mundial dado que su Producto Interior Bruto es el más alto de entre todos los países. La pregunta es…¿son también los más felices? 

Si tratásemos de contestar la pregunta, de inmediato nos vendrían muchas otras cuestiones a la cabeza. ¿Se puede medir la felicidad? Si fuese el caso, ¿qué aspectos utilizaríamos para medirla? ¿cabría la posibilidad de gobernar un país basándonos en estos indicadores en lugar de usar exclusivamente los económicos? Pues bien, estos serían sin duda algunos de los planteamientos que el Rey Dragón IV de Bután deliberó antes de crear el indicador de la Felicidad Interior Bruta.

¿En que se basa el reino más feliz del mundo?

Bután es una monarquía constitucional situada en el sur de Asia, en la cordillera del Himalaya. Su población no llega a los 800.000 habitantes y está dividida en 20 distritos. Su historia democrática más reciente empezó en el año 2000, cuando la monarquía absoluta dio paso a la monarquía constitucional de hoy en día. Adicionalmente, en 2008 entró en vigor la primera constitución, después de que se celebrasen las primeras elecciones parlamentarias.

Ahora bien, ¿qué dirección toman las políticas públicas aprobadas por el parlamento? ¿a qué objetivo común están encaradas? El 2 de junio de 1974, en su discurso de coronación, Jigme Singye Wangchuck dijo: “La felicidad interior bruta es mucho más importante que el producto interior bruto“. Tenía 18 años y se convertía, tras la muerte de su padre, en el monarca más joven del mundo. No se trató de un simple eslogan. Desde aquel día, la Felicidad Interior Bruta (FIB) ha guiado la política de Bután y su modelo de desarrollo. Así pues, el cuestionario que utiliza la institución política para valorar el clima de opinión de Bután está basado en nueve categorías:

  1. Bienestar psicológico
  2. Uso del tiempo
  3. Vitalidad de la comunidad
  4. Cultura
  5. Salud
  6. Educación
  7. Diversidad medioambiental
  8. Nivel de vida
  9. Gobierno

Sólo se contabilizará a una persona como feliz cuando haya alcanzado el nivel de suficiencia en cada una de las nueve dimensiones. El objetivo, en definitiva, es conseguir que la población sea feliz por poder disfrutar de más tiempo libre con amigos y familiares, gozar de una buena salud y educación, vivir entre la diversidad medioambiental o poseer una fuerte identidad común por el mantenimiento de sus raíces culturales y la promoción de sus tradiciones. A diferencia de la inmensa mayoría de los países, el reino más feliz del mundo no considera que el PIB sea el indicador más importante para medir la riqueza de las naciones. Para Bután, el verdadero desarrollo de la sociedad humana se encuentra en el equilibrio entre desarrollo material y desarrollo espiritual.

¿Cómo viajar a Bután?

Desde 2008, tras el primer parlamento democrático de Bután, el reino más feliz del mundo ha sido testigo de una mayor repercusión de sus políticas en el exterior. El índice de Felicidad Interior Bruta ha sido estudiado incluso por premios nobel de economía como Joseph Stiglitz o Armartya Sen, los cuales recomiendo leer si el tema te interesa. De este modo, la curiosidad por el país y el número de visitantes que recibe cada año ha incrementado, pero su política de recepción de turistas continua siendo muy restrictiva.

Honestamente, viajar hacia el reino más feliz del mundo no es barato ni sencillo, pero las recomendaciones de la gente que lo ha visitado no dejan de sucederse una tras otra incitándonos a visitarlo si tenemos la oportunidad. Así que, lo primero que debes saber si tu intención es descubrir el país, es que vas a necesitar un visado y que para obtenerlo hay que contactar con una empresa de Bután. También puedes hacerlo con un intermediario, pero lógicamente éste contactará con la compañía de allí y te cobrará un extra por ello.

Debes tener en cuenta también que no se puede ir en solitario y que hay que contratar a un guía. Los precios son fijados por el gobierno de Bután, por lo que no son negociables. Eso sí, incluyen – a parte del guía – un chófer, las comidas y servicio de transporte. Es bueno saber que, pese a los altos precios, aproximadamente el 30% del pago es una tasa que se fija para construir escuelas y hospitales en las zonas rurales del país.

En definitiva, si quieres traspasar la frontera hacia el interior de este pequeño reino, deberás volar hasta los aeropuertos de Delhi o Calcuta y de ahí a Bután, concretamente al Aeropuerto Internacional de Paro. La otra opción es llegar hasta las ciudades indias de Bagdogna o Guwahati, y desde ahí optar por ir por carretera.

Consejos para reducir el precio final del viaje a Bután

Teniendo en cuenta que visitar el reino más feliz del mundo te va a costar bastante más tiempo y dinero que cualquier otro viaje que pudieras estar planteándote, debes considerar los siguientes puntos para que al menos el presupuesto no se dispare en exceso:

  1. Rentabiliza el viaje y dedícale 5 días para visitar el país. Es el número que más se repite en foros y blogs de opinión sobre viajes a Bután. Con esos días podrás visitar sus lugares más emblemáticos y conocer un poco de su cultura sin prisas, y pudiendo disfrutar al 100% de cada momento.
  2. Empieza a ahorrar desde ya, mes a mes. Mi consejo, en general, es siempre tener una cuenta de ahorro; donde parte de ella se destine para viajes.
  3. Aprovecha las temporadas bajas para viajar. Ten en cuenta que no volarás directo hasta Bután, así que comprueba antes cuando es la temporada baja para viajar a la India. ¡Podrías ahorrarte mucho dinero en tu vuelo!
  4. Para economizar tiempo y dinero una vez estés en Bután, nunca viene mal hacerte con una guía del país.

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